Tengo una amiga que parece haber encontrado el camino de la felicidad. En sus sueños, aparece solo la palabra vivir. Vivir, para querer y ser querida. Vivir para disfrutar y ser disfrutada. Vivir para admirar y ser admirada. Vivir en una palabra. Tiene un cáncer que la cuestiona, que la maltrata, que la deprime. Su cuerpo lo sufre, lo devora. Tiene una agenda de tratamiento pesada y compleja. Y tiene una esperanza, vivir. Vivir es ahora su único motivo, ningún otro la hace dudar, ningún otro pensamiento se la pasa por la mente. Su fuerza de voluntad en muchas ocasiones tembló. Su ilusión nunca. Es Navidad, y siempre viene acompañada de ternura, fechas para emocionarse, para que la ilusión brille más en nuestra mente. En su mente.

Ha recibido una gran noticia. Lo imposible se convierte en una oportunidad. La tristeza en alegría y la esperanza en realidad. Mejora, desaparece la maldita energía negativa que la consume, se va quizá, puede. Sus noticias son buenas, las mejores que quizá nunca recibió, porque su universo se ilumina y crece en anhelos adornados de Navidad. Es el mejor regalo que alguien puede recibir, la mejor de las noticias, vivir, vivir.

Mi pequeña contribución a esa caja de sorpresas que poco a poco y de nuevo tendrá que abrir, y mi más sincera felicitación navideña. Enhorabuena, Consuelo. Y nunca dejes de luchar. Vencerás. Triunfarás.

Un abrazo desde este humilde hogar lleno de cariño y admiración por ti.

Agustín

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