Es la lucha lo que nos dignifica como personas. El hacer lo que creemos que es más conveniente para nosotros, aun a riesgo de equivocarnos y solo por la satisfacción de realizar un sueño que alguna vez pasó por nuestra mente. La consecución de nuestros ideales encamina el alma hacia la victoria para que el espíritu haga de nuestro camino un viaje apasionante. Creer en uno mismo, revitaliza las oportunidades las muestra en su más prodigiosa exposición despejando cualquier duda que aparezca por pequeña que sea y convirtiéndola en resuelta e insignificante.
A lo largo de esta enriquecedora historia que recientemente comencé a vivir, cada paso que daba, cada minuto vivido, cada imagen visionada me resultaba apasionante, cada instante, todos y cada uno de los minutos de creatividad, las horas de trabajo, el equilibrio al compás de las ideas que fluyen continuamente, y con él, la gente que me rodea que de manera apasionada parece que comienza a vivir la misma experiencia.
Contengo las emociones, y sereno observo el mañana que está lleno de inesperadas y agradables sorpresas por venir. Es quizá el justo premio a la insistencia y al riesgo asumido por quién durante muchos años ha tenido inquietudes que por unas u otras razones no se cumplían.
Vivo, empiezo a sentir gratificantes experiencias, cuanto hago y proyecto es para intentar arrastrar conmigo a quienes me ayudaron y consiguieron en más de una ocasión arrancarme una sonrisa, y un agradable y efusivo abrazo de amistad o cariño.

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