Distinguido Don Agustín,

Acabo de recordar que te debo unas palabras de agradecimiento por tus esfuerzos descomunales por encaminarte hacia los sueños que durante tanto tiempo perseguiste. Te veo con el empuje necesario que un luchador como tú necesita. Admiro que tu valentía haya tomado decisiones en las que no podrás volver atrás y no olvides que en muchas de ellas tendrás que invertir el doble de esfuerzo. No es sencillo el camino que elegiste, pero si valeroso. Si así lo decidiste ahora solo queda el paso firme, las decisiones y el control de las buenas y malas cosas que podrán pasar. Administra tus pensamientos de cara a convertirlos siempre en positivos por muy duros y adversos que sean. Desde aquí veo firmeza en tus convicciones, pero he de recordarte para que tengas presente que el mundo está lleno de fracasos de personas que en algún momento de su vida tuvieron una visión tan clara como la tuya. Pero te animo a que recuerdes también muchos de los ejemplos que también existen de grandes triunfadores que con la misma valentía apostaron por el mismo cambio que has realizado.
Ten presente que muchos ojos te observan, de ellos o para ellos serás el ejemplo a seguir. Si consigues el reconfortante triunfo querrán estar a tu lado, si no, te olvidarán, será lo más parecido a encontrarte solo en medio del desierto más desolador. Imagino que calculaste el riesgo, no te tomo por tonto, no mires hacia atrás y sigue teniendo la mirada en el objetivo que te has trazado. Si este te hace feliz ve a por él. Independientemente de lo que los demás te digan o piensen esa es tu verdadera libertad en estos momentos, y el rencuentro con tu “yo”, más sincero. Examina las consecuencias, piénsalas, madúralas.
Me alegró mucho ver que vuelves a ser vital. Pero desconfía de las fantasías, de todas aquellas cosas que no podrás tomar en las manos. Es el momento de creer en las cosas que se pueden realizar y de saborear sensaciones conseguibles.
He visto en ti mucha alegría. Ya era hora. He visto en ti demasiada dedicación. Ya era hora. Vi como entregas las ilusiones a un maravilloso futuro y sé que conseguirás tus metas. Lo creo firmemente porque te conozco, eres inteligente y tienes el suficiente talento para triunfar. Además, la gente confía en ti, te ve y te sigue, cree en tu intuición y esto es muy importante. Has conseguido últimamente felicitaciones que te han convertido en una persona más segura y eso, se consigue justamente con el esfuerzo que estás realizando, porque esas personas lo han valorado. Sigue por ese camino. Descansa y prosigue. Para, analiza y continúa. Mira, observa a tu alrededor los cambios que se suscitan, en muchos no podrás intervenir y en otros si, en aquellos que lo puedas hacer, hazlo, no seas cómodo e implícate para bien o para mal.
Se valiente, toma decisiones pero sé cabal, es muy difícil administrar justicia, y has de empezar por ti mismo.
Me alegro mucho de reconocer de nuevo en ti valores y aspectos que perdiste, que te fueron ultrajados y arrebatados. Los que se los llevaron no eran dueños de ellos, son tuyos, eran tu posesión más preciada, los que te encumbraron los mismo que sirvieron para conseguir el objetivo que te propusiste y que nunca deberían haber desaparecido. Has recobrado la confianza, o estás en el camino de hacerlo por completo, lo veo y me alegro de que así sea. Enhorabuena.
La familia formó parte muy importante de esa decisión, casi diría que la que más ha influenciado en ella. No los olvides. Son parte de tus éxitos o de tus fracasos. Ellos vivirán con tu alegría o con tus tristezas. Apóyales en sus decisiones. He visto tus esfuerzos y serán con toda seguridad recompensados en breve, pero no será aún fácil lo que queda por venir, aunque con tu pasión lograrás que se te reconozcan. Deja volar y vuela. Deja que sean ellos los que decidan, pero ayúdales a que tomen decisiones. Recuerda que igual que tú te equivocaste ellos pueden hacerlo, no les censures, solo orienta. Tú no tuviste la figura de la persona que te aconsejo y lo sabes. La figura de quién te censuró, es la que no has de ser para ellos. Construye con ellos, ayúdales en sus sueños dibújales el futuro no hagas lo que hicieron contigo. Ten fe en lo que hacen y ellos creerán en ti. Esa colaboración es posible.
Hay una persona a tu lado dila que te has dado cuenta, que se sienta útil. No pasó por buenos momentos, pero apoya todas sus ilusiones, seguro que no son ni malas ni tomadas a la ligera sino el resultado de demasiadas horas de angustia y sufrimiento que por fin pueden ver la luz, no se las quites porque son tan respetables como la tuyas. Confía en ella.

En fin querido amigo, no puedo de otra manera despedirme, sin desearte el mejor de mis deseos, en estos momentos tan decisivos. Desde aquí mi más caluroso y sincero abrazo a todo lo que estás haciendo. He de imaginar que cuando lo consigas, me escribirás para decirme lo dichoso que eres, y me alegrará ver que como siempre la regla se cumple. Que todo lo que uno se propone se puede conseguir.
Cerraste los ojos para ver futuro que deseas, no los abras hasta que lo puedas tocar y recuerda, sé fuerte para que nadie te derrote, noble para que nadie te humille y tú mismo para que nadie te olvide.

Siempre con mi respeto, de
Agustín Monteagudo

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