Pretendí durante muchos meses inculcar sabiduría sobre cómo detectar pensamientos o sentimientos en el interlocutor que teníamos enfrente. Existían técnicas avaladas para descubrir mediante los gestos de nuestro conversador, que le estaba pasando por la mente en ese momento con un porcentaje muy elevado de seguridad. Era muy sencillo y por eso la explicación técnica me la salté, error mío porque no debí hacerlo. Y aunque documente con libros y presentaciones acerca de los pequeños micro signos en la cara que desvelan que está pasando por la cabeza en ese tan tenso e importante momento de una negociación, la gente lo vio como algo totalmente inútil y casi todos se lo tomaron con humor y a la ligera. Corría el año dos mil seis o dos mis siete mes arriba o abajo. Pretender este interesante experimento con gente a la que no le iba un carajo la excitante profesión de vender, sencillamente, era perder el tiempo y no pensaban que eso funcionara, era como predicar en una iglesia habitada solo por palomas y solitarios bancos de madera.
Hoy, no hay escuela de negocios, instituto de empresa, o centro universitario que no imparta entre sus asignaturas para la gestión de habilidades directivas un módulo de formación en PNL o lo que es lo mismo programación neurolingüística y otro de habilidades en comunicación no verbal.
Me he creído por fortuna o por desgracia pero siempre por devoción, un adelantado a mi tiempo, pero me sentí solo con mis innovaciones, ideas o proyectos, algo así como un descubridor que estaba más cerca de la hoguera que del reconocimiento lo que para mi desgracia pocas veces me sirvió, porque las miradas eran con ojos incrédulos.

Las técnicas en PNL y el lenguaje no verbal, comunicación, gestos, miradas, reacciones, posición de las manos etc, son señales que siempre describen el estado emocional de quien las emite, porque son reacciones de una parte del cerebro que no controlamos y que responden a ciertos estímulos producidos por las emociones y que en una negociación, discurso o en una reunión, pueden alejarse radicalmente de lo que se está verbalizando. Mediante esta técnica y observándola con cierto entrenamiento, podemos descubrir el pensamiento más racional de las personas. Estas técnicas son de un extraordinario valor hoy en los negocios, porque en una relación comercial entre un vendedor y un comprador, se puede desvelar las intenciones de cada uno con extrema seguridad.
He asistido a cientos de charlas, coloquios, sesiones de formación, reuniones privadas y siempre utilizando estas técnicas he creído comprender el motivo real de ellas, lo que me permitió estar siempre por delante de su resultado final. De ahí que casi todas, ni valiesen para lo que estaban programadas, ni consiguieran el objetivo pretendido. Y en otras, sobre todo en las privadas, hasta me lo pase muy bien porque mientras intentaban vanamente convencerme, adivinaba por completo las intenciones reales de su celebración.
Os animo a que veáis el vídeo adjunto, porque el contenido que hay en sus 13 minutos de duración ayudara a conocer las intenciones o la opinión real de vuestro interlocutor.
A mí me sirvió, a otros no.

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