Más o menos hacia abril de 1998 vino un experto a darnos una charla sobre el “Coaching” para todos a los que la invitación había llegado y fuimos, un total desconocido. No recuerdo su nombre porque además de ser ciudadano inglés sería imposible de recordar pasado tantos años. El meeting se celebró en el auditorio de edificio central de Xerox España con una ponencia sobre los beneficios de la por aquel entonces incipiente metodología de entrenamiento que se extendía por países europeos y EEUU para mejorar el rendimiento personal y de los equipos de trabajo con técnicas de autoayuda y autoconocimiento personal. Cuando pusimos el culo en la butaca antes de empezar todos los que pasmosamente habíamos cumplido con la invitación, nos preguntábamos qué coño era eso del Coaching y para que servía. En general la mayoría estaba expectante e incluso alguno, despotricaba de la pérdida de tiempo de la charla considerando que aquello no serviría para nada más que calentar los asientos. Pasados unos meses en un evento organizado por la compañía de la equis, para gerentes y jefes de ventas de los distribuidores en la sede de los Peñascales en Madrid, en la agenda introdujeron varias sesiones de Coaching y recuerdo que una clase fue impartida por una empresa llamada Makeateam, expertos en Management y Liderazgo en el campo del deporte y los negocios. Las clases eran ofrecidas por conocidos profesionales del deporte que en algún momento fueron punteros deportistas en sus equipos (http://www.makeateam.com) y que finalizada su etapa deportiva, procuraban sus conocimientos y experiencias ligadas al deporte como aplicación a la vida profesional. Aquella clase que nos brindó un conocido entrenador y no mucho tiempo antes futbolista llamado Lillo, despertó tanto la curiosidad de quién os escribe estas líneas, que al concluir la semana en aquel figón de la sierra madrileña puse en polvorosa mis pies para aprender y comprender más luego a no mucho tardar aplicarla en el trabajo tan fascinante técnica.

Si hoy no hay Coaching, no hay mejora y si no hay mejora no hay éxito. Pero para que haya Coaching tiene que haber autoconocimiento, autocrítica y autoevaluación, sin ello, será imposible alcanzar los objetivos. Es precisamente el Coaching el que proporciona las herramientas y recursos necesarios para llegar a comprender estos secretos que para muchos serán un enigma para toda su vida.

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 Esta es el Rueda de la Vida en donde se describen gráficamente las áreas más importantes de la persona e indica el nivel máximo a donde nos gustaría llegar.

Os propongo un test (http://www.es-coach.com/rueda.php) es voluntario claro. Para que funciones debe de ser sincero en sus puntuaciones.

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