Las oportunidades si existen

A mis a punto de cumplir 52 años que dicho de paso, me viene bien para recordárselo a la gente, -soplaré velas el próximo dieciséis- he experimentado sensaciones de juventud. Acompaño explicación.
Dejé de enfrentarme al reto de los libros hace más de dos décadas mi futuro en aquel momento no pasaba por las aulas ni los patios interiores del campus madrileño. Lo abandoné porque quizá como en la situación actual, era mucho más importante llevar unas cuantas monedas en el bolsillo y para poder hacer frente a una situación diaria apretada. No era el momento de acomodarse entre textos ni problemas algebraicos.
Por otro lado cuando corría el año 76, los amigos con los que apasionadamente salía los fines de semana, me exigían altas dosis de compromiso y dedicación, en el grupo había suficiente material humano, y cito material con respeto, por cuanto que a aquellas hermosas chicas voluptuosas en sus curvas pero escasas de carantoñas hacia nuestro género, había que dedicarlas demasiado tiempo aun a riesgo de ninguna garantía de éxito.
Aquellos años fueron tan determinantes en mi educación y desarrollo de la personalidad que sin consultar con la almohada lo necesario, dejé que moldearan una huella profunda en mi personalidad, e hicieron definitivamente que optara por la vida que he tenido, en su mayor parte de grandes satisfacciones.
Cuando en el espejo empiezo a ver por las mañanas muchas canas y las articulaciones reclaman una posición de descanso con demasiada frecuencia, uno tiende a reflexionar sobre importantes temas y asuntos por resolver.
Como decía antes, cincuenta y dos años y con las tareas a medio hacer. Puedo certificar que, al menos en mi caso, se puede llegar a esta edad y tener altísimas expectativas personales y profesionales. Garantizo y no lo hago alegremente, que pueden ser demasiado cortos los días o pocas las horas para acometer ilusiones y proyecto que pueden renacer cuando la confianza en uno mismo ha recuperado proporciones faraónicas. La tranquilidad, el sosiego, la calma que dan los años, le hacen a uno ser consciente de sus posibilidades como también de las limitaciones, y al menos por el momento lo segundo, no se ha presentado aún. Rafa Nadal gano ayer su octava corona francesa, pero verdaderamente lo importante no es el número, sino la etapa tan dura que ha durado su recuperación, y la demostración de que cuando uno se plantea el reto y el objetivo alcanzable, solo con la esfuerzo, la pasión y el trabajo se consiguen los objetivos.
Tengo para mí que si las fuerzas me acompañan, la ilusión no me abandona y sigo recibiendo el apoyo de los míos esto saldrá adelante. Y más seguro de que hoy es lunes es que el resto tendré que ponerlo yo. Deje los libros hace tanto tiempo que a día de hoy, los cursos de formación que estoy recibiendo, compensan el desasosiego de juventud y se han reactivado las neuronas que siguen rindiendo con brillantez. Alegre más aún si de alguna manera también he podido recuperar amistades de tantos años atrás, y vuelvo a ver todas las caras que con menos de veinte primaveras, iluminaron y sacaron brillo y mis mocasines de piel marrón.
Le he dedicado tiempo a las horas y espacios a la creatividad. Os presento la nueva tarjeta de visita que utilizaré en mis gestiones profesionales. Se aceptan críticas y como no, felicitaciones.

@agusmonteagudo
http://www.facebook.com/agustinmh3

Anuncios