Existe una diferencia sustancial de enfoque entre dirigir o gestionar un equipo y liderar un equipo.

Cuando gestionas, básicamente administras y pones énfasis en la gestión de los procesos y de los recursos físicos de la organización: tecnología, capital, medios, planificación, control y seguimiento. Debes organizar los recursos de los que dispones, de forma coordinada y planificar las tareas para llegar a alcanzar los objetivos del equipo. Entre las funciones de gestión o ejecutivas destacan:

  • Prever: tener visión de futuro a corto, medio y largo plazo y descubrir las posibles amenazas y oportunidades que puedan aparecer.
  • Organizar: establecer los objetivos y metas en función de lo que se ha previsto y determinar los recursos técnicos y humanos necesarios.
  • Planificar: crear un camino y diseñar un orden de actuación. Determinar el tiempo de consecución del objetivo y decidir qué actividades se han de realizar, cómo y cuándo.
  • Decidir/ ejecutar: asumir riesgos, tomar decisiones y llevarlas a cabo.
  • Coordinar: establecer y mantener un orden entre los proyectos, los medios y las personas que colaboran. Analizar relaciones y dependencias.
  • Controlar: comparar los resultados obtenidos con los esperados, a lo largo del proceso, en determinados hitos, sin esperar al final.
  • Hacer seguimiento, a través de controles parciales.

Cuando lideras, en cambio, pones énfasis en los recursos humanos: emociones, valores, formación o motivación. En definitiva, te preocupas por tu equipo. Tu objetivo como líder es influir sobre tu equipo, fomentar la responsabilidad, el desarrollo de un espíritu de equipo y la pertenencia al mismo y a la organización. Entre las funciones propias del liderazgo se encuentran:

  • Delegar: distribuir tareas y responsabilidades entre las personas del equipo.
  • Formar: facilitar la formación necesaria a los miembros del equipo para que puedan desempeñar correctamente su trabajo.
  • Informar: suministrar la información necesaria a los miembros del equipo para que puedan mejorar su trabajo y conocer su evolución.
  • Comunicar: preocuparse por establecer canales de comunicación para poder conocer las necesidades y preocupaciones de su equipo.
  • Representar: establecer canales de comunicación con el exterior, ser el portavoz, representante del equipo ante el exterior.
  • Motivar: animar y hacer que sus colaboradores se sientan a gusto en su trabajo, consiguiendo su implicación y compromiso.
  • Evaluar: realizar evaluaciones periódicas individuales y colectivas para conseguir un mayor desarrollo personal y profesional del equipo.

La conclusión por tanto es que el gestor de equipos desarrolle los dos roles. Se han de llevar a cabo aspectos de ambas funciones, dado que ambas son necesarias para que los equipos funcionen de la manera más efectiva posible; se deben tener en cuenta los aspectos cuantitativos pero también los humanos.

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