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Me apetecía escribir estas líneas para daros las gracias por acompañarme durante todo el 2013.

Ha sido un año duro y no nos lo merecíamos ninguno. Sois buena gente, extraordinarias personas que de una u otra forma habéis compartido estos doce meses del año que está a punto de acabar, y aunque con algunos el trato ha sido corto, tres cafés me han sobrado para construir esta opinión.

Cuando empezamos 2013, pusimos innumerables promesas como sueños por cumplir. Seguro que alguno apostó por retos personales que finalizado el año consiguió, sin embargo otros esperaréis en el próximo esa oportunidad, pero no abandonar por favor. Afirmo con seguridad de que todos tenemos ese denominador común, el nexo de unión que comparte la gente de querer y dar sin esperar ni recibir.

En cuanto a mí, el 2013 me ha dejado retos que en el 2014 tendré que demostrar que soy capaz de manejar y juro que así lo haré, porque ocasiones así no se presentan a diario, y menos en estos tiempos, los que me conocéis muy de cerca sabéis a lo que me refiero.

Solo y para terminar, quiero daros tres consejos. Recetas de amigo o remedios de cariño que a buen seguro os funcionarán. Poner en foco la ilusión de complacer a la gente de alrededor, esto llena y mucho, es un ejercicio saludable que eriza el espíritu, ensancha el corazón y genera una situación placentera difícil de explicar. No perdáis la esperanza pues no hay más fuerza ni más potente mecanismo capaz que la voluntad personal de conseguir ese objetivo en donde hemos puesto nuestras miras que de igual manera, genera sensación de bienestar, la motivación con la que seremos capaces de saltar cualquier barrera que nos encontremos en nuestro camino. Y por último, reír, querer y amar. La fuente de vida más saludable a la que podréis acudir a beber, y de la que recibiréis enormes regalos en forma de gratitud.

No quiero olvidarme de mencionar a la familia, que este año tan cerca de mi estuvo, por sus desinteresadas e inmensas muestras de cariño, de amor, para demostrarme que estaban ahí, para cualquier cosa, y sobre todo cuando más los necesité.

Trabajar duro, demostrar aunque penséis que no es necesario ya, que no os rendís. Formaros y exprimir cada hora, enriquecer vuestros conocimientos, siempre hay tiempo para aprender y reinventarse, para crecer en lo personal.

Feliz año nuevo, intenso y vital que os deseo a todos. Finalmente comprobé que todos tenemos esa oportunidad, que nunca creímos que llegaría pero que desde nuestra desconfianza jamás dejamos de perseguir para demostrarnos que estamos vivos. Esa oportunidad muchas veces la tenemos delante y no somos capaces de verla, y os aseguro que está ahí.

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